Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras,
Pero además, la he visto seria, ser ella misma,
Todo eso de que ella puede llegar a ser ese único motivo
Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor, es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.
Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente para decirte, venga, ¿Damos una vuelta y me lo cuentas?
No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece,
Que yo también la veo.
Que conozco su voz en formato susurro,
Que me sé sus cicatrices, y el sitio en que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría; y me sé lo de sus rodillas, y la forma que tiene de rozar las cuerdas de una guitarra.
Que yo también he memorizado su número de teléfono,
Que no sólo conozco su última pesadilla,
Y yo sí que no tengo valor a decirle que no a nada,
Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella,
Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que le puso el camino, y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana:



